Archivos Mensuales: septiembre 2014

En el eclipse del capitalismo

FEGARSPA S.A

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El dinamismo emprendedor propio de los mercados emergentes, ha ido reduciendo su productividad. Gracias a la ‘revolución tecnológica’ se redujeron los costes de los bienes y servicios que puedo brindar que, paulatinamente, van dejando de estar sujetos a las tiranteces del mercado, lo que me permite encontrar mejor entre los consumidores, los clientes apropiados; y en el mercado, mi cuota precisa. Menos, pero mejor.

La naciente ‘Internet de las cosas’, una infraestructura tecnológica nueva y extraordinaria, «nos habla a través de la red y de nuestros avanzados dispositivos; los edificios, los paisajes y los territorios nos hablan desde capas de información superpuesta, cogenerada en muchos casos por otras personas que la enriquecen semánticamente, gráficamente, audiovisualmente»; es ‘el eclipse del capitalismo’ que nos invita a formar parte del ascenso de un procomún colaborativo que se está dando en todo el mundo.

Un una economía híbrida —en parte capitalista y en parte procomún— con repercusiones de gran alcance para la sociedad y sus ciudadanos. Centenares de millones de personas ya transfieren partes de su vida económica al procomún colaborativo mundial: comparten automóviles, viviendas, prendas de vestir y otros artículos mediante redes sociales, sistemas de alquiler, asociaciones de redistribución y cooperativas, y todo ello con un coste pequeño o casi nulo. El capital social se vuelve tan importante como el capital financiero; la libertad de acceso triunfa sobre la propiedad; la sostenibilidad va desbancando al consumismo y la cooperación, a la competencia.

Y en esos nuevos escenarios, jugando un papel cada vez más especializado, personificado y personalizado como agregador de servicios y soluciones en red, prosperaré en la que se avecina. Me domina una gran incertidumbre pero no una visión pesimista del progreso; los desafíos sociales y ecológicos de nuestra época son un ambicioso escenario para el futuro a medio plazo; que abordo con buen ánimo.

¿Sobre el último libro de Jeremy Rifkin La sociedad del coste marginal cero? Ni siquiera recomendable abrazarlo si no se ha leído y comprendido bien La civilización empática (del mismo autor, 2010). El ser humano progresa reduciendo su egoísmo y ampliando su empatía y profesionalmente, cuando se es capaz de moverse entre lo que Kevin Kelly llama los valores generativos.

Cultura de participación

Una cultura de participación es una cultura en la que los criterios de expresión tanto artísticos como cívicos (o políticos) alientan a crear y compartir; en la que sus miembros consideran que sus contribuciones importan; en la que se dan grados de conexión social que hace que importe lo que los demás piensen de lo creado; y en las que participar es esencial, más importante incluso que si es a favor de un “sí” o un “no”. Pero la tentación de pensar que la participación, que la cultura de la participación, se dará naturalmente apunta tres razones para preocuparse: no todos tuvieron las mismas oportunidades de acceder; hay que entender cómo los medios afectan a la percepción del mundo; y, prepararse para pode tener un papel activo en esta sociedad, en este modelo, tan cambiante.

Expertos como Henry Jenkins, profesor del MIT, a quien llegamos gracias a Francis Pisani, hablaba sobre una serie de competencias y habilidades necesarias: abordar la solución de problemas como si fueran juegos; crear simulaciones y modelos dinámicos; apropiarse de contenidos digitales y usarlos mezclados con otros; trabajar colectivamente para aumentar las capacidades cognitivas y contribuir a la inteligencia colectiva; apreciar el valor y la credibilidad de las fuentes encontradas en la web; crear redes, seguir historias y relatos contados en variedad de medios; y negociar con las diferentes comunidades en relación.